¡Nos casamos!

¡Nos casamos!

Es el momento más feliz de nuestras vidas pero tras dar la noticia a familiares y amigos surgen todas las dudas relativas a la ceremonia. ¿lista de invitados? ¿luna de miel? ¿los regalos? ¿vestidos? pero lo más importante, ¿dónde celebramos la boda?

¿Optamos por lo tradicional o innovamos y nos arriesgamos? En este caso hemos decidido arriesgarnos y dar un toque original a nuestro evento porque en realidad se trata de eso, de compartir el amor que sientes por la otra persona con los que más quieres.

Puestos manos a la obra nos encontramos en la tesitura de elegir el lugar donde celebraremos el banquete. Teníamos claro que el sitio debía ser diferente a lo que se estilaba y con esta idea en la cabeza empezamos a darle vueltas al lugar. Pusimos sobre la mesa las opciones que teníamos: hoteles, pazos, cortijos, monasterios, la variedad era inmensa pero ninguna nos convencía. La idea final llegó gracias a una reunión en la finca familiar que nos inspiró para sacar adelante el proyecto: hacer la celebración en el jardín de este bello espacio.

Y es que un legado familiar puede ser la excusa perfecta para casarse en un jardín, una experiencia maravillosa donde poder reunir a toda la familia. De esta forma, no nos lo pensamos y tras hablar con la familia empezamos a idear cómo queríamos diseñar este entorno. La celebración de una boda en el jardín te permite personalizar a tu gusto la boda y estar en pleno contacto con la naturaleza y el propio entorno. Un marco totalmente verde que posibilita hacer unas fotos bonitas y que la gente esté cómoda bajo un ambiente relajado y distendido. Nuestra experiencia ha sido magnífica. Un recuerdo familiar que hemos vuelto a revivir cada vez que uno de nuestros familiares ha celebrado allí su boda. Como dicen nuestros primos: “hemos sido los creadores de una nueva tendencia en la familia: celebrar las bodas en los exteriores”.

En otoño, una prima dio el “sí, quiero” y todos ayudamos en la decoración del espacio para crear un evento tradicional en el que apostamos por los colores en tonos ocres, que son los protagonistas de este periodo, y que se pueden incluir en la decoración floral en forma de arces y robles aunque también vienen representados por troncos, hojas, ramas, telas de arpillera, etc. Y del otoño pasamos al invierno, fecha en la que una hermana de mi marido también pensó en nuestro jardín para celebrar su boda. Un evento que a pesar de la época del año en la que se celebraba fue todo un éxito. Hizo frío, eso sí, pero los colores blancos contrastaron con los rojos de la Navidad y crearon una decoración equilibrada con la vegetación de acebos y madroños característicos de esta estación. Pero por fin llegó la primavera y con ella, uno de los recuerdos más bonitos de mi vida: la boda de mi hermana. Una ocasión única para volver a reunir a toda la familia en torno a una celebración a la que acompañó el buen tiempo y las flores, protagonistas indiscutibles. Para esta ocasión, decoramos el jardín bajo las tonalidades de los verdes y azules y nos basamos en el eucalipto para aportar un toque de frescura y aroma al acto. Un olor que en nuestra familia cuenta con unas arraigadas raíces que provocaron la emoción de los asistentes al ver los detalles elegidos para hacer la decoración de las distintas mesas. Además, aprovechamos para ornamentar algunos otros árboles como los prunus, las mimosas o el magnolio e incluir flores como el jazmín, los tulipanes o los narcisos que pusieron el punto de color a la ceremonia.

Y, como imaginamos que muchos de vosotros os encontrareis en una situación parecida, solamente os queremos recordar que la decoración de los exteriores se puede escoger en función de los elementos que queramos incorporar al jardín como plantas naturales, altares caseros, arcos y bóvedas formadas por plantas naturales como rosales o la espectacular glicina. La verdad es que hay infinidad de fórmulas para acertar en la decoración del jardín en este tipo de eventos. En general, estos entornos nos dan un toque mágico que aportan las flores y plantas además de una gran versatilidad y, por otra, con el contrapunto de las luces de la noche crea momentos extraordinarios que generan sensaciones difíciles de olvidar.

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